En lontananza, en el monte,
más allá de las vaguadas
de las fuentes alejada
tu jadeo te delata ,
melena al aire, tu grito
se arremolina en la falda.
Músculos en torbellino
junto a dos suaves manzanas.
¡Ay del calor del verano
que abrasa a las reses bravas!
El mugido de los montes
fustiga piernas y enaguas.
Tu ojos son dos tizones…
salta, corre, brinca, baila…
son alas de mariposa
el arrebol de tu cara.
Todos los pastos te besan
alzándose hasta tu espalda
y tus caderas compiten
con la luz alborozada.
Tus brazos son dos molinos
que esparcen harina blanca
sobre este prado de oro
tapizado de esmeraldas.
¡Ay zagala que enamoras
a las espigas doradas!
¡Quisiera ser yo esta brisa
que te envuelve y que te abraza!
26/07/2010
Xavier





































